La coronación de la montaña imposible
Empezamos la caminata a las 10 y 30 de la mañana, yo, iker, estaba todo resacoso y solo había dormido 3 horas, por lo que tenia en mente el no poder encumbrar la cima.
El otro explorador se llama Joseba, y taba bastante sereno. El caso es que empezamos a andar, y después de quince minutos más o menos, avistamos el camino de barro y piedras que marcaba el camino de ascensión, de una larga y dura ascensión teniendo en cuenta mi estado, pero aun así, me arme de valor y empezamos a subir.
El principio nos costo mucho hasta pillar el ritmo, pero después todo iba como la seda, pero cuando todo estaba perfecto, tuve que parar, la resaca me pasaba factura. Después de beber agua y sacar una foto testimonial de mi estado, proseguimos con nuestro camino.
Un rato después encontramos nieve en el camino, Joseba ya había dicho que habría nieve, pero después de cómo llovió el día anterior, y de cómo ascendieron las temperaturas yo creía que no, pero otra vez me equivoque…
Paramos a tomar otra foto, y a prepararnos para subir una cuesta bastante larga y dura de pelotas.
Mientras subíamos nos encontramos con muy poca gente, un par de ellos al principio, otro por la mitad…
Después llegamos a una llanura que era el principio de una travesía peligrosa entre nieve que cubría por la rodilla y un montón de piedras enormes, que las esquivamos como pudimos, teniendo en cuenta que eran las 12 menos 15 y que había estado casi 2 horas de una caminata tremenda, la resaca ya se me había ido, por lo que fue sencillo.
Después de media hora entre riscos y nieve, llegamos a la última subida de 50 o 60 metros a la que se encontraba la cima. Después de hacer el ultimo gran esfuerzo y de que se me subieran las bolas y los muslos un par de veces… llegamos a ella y allí nos sacamos la foto de nuestra victoria, la victoria de dos intrépidos exploradores que venciendo enormes contratiempos han coronado una mas que dura montaña. Después a comer el bocata que ya nos lo estábamos mereciendo. Y la bajada pos bueno, un poco barro, mas nieve y por ultimo una carretera de piedras que nos ahorraba el trabajo de bajar entre barro y nieve porque que queréis, después de una juerga y una subida de 3 horas a un monte….no quedan ganas para nada.
Texto de Iker Gurtubai, fotogafías de J. Iparraguirre.