Crónica de un desastre anunciado III: 3º día, barranquismo

Como comprenderéis, ni siquiera yo llego hasta ese grado de estupidez... así que cogí mi pánico al agua y mi vértigo, y me fui a tomar el sol a la orilla del río más cercana al bar del pueblecito, a practicar mi deporte favorito, emular a la “ lagartijus intelectualis” mientras los demás, escalaban, rapelaban, buceaban, nadaban y saltaban desde vete tu a saber que alturas.