Diario de un ninja
Entre sombras y entre artes oscuras me encuentro… Subido sobre el ala de un tejado, en un tiempo en el que el honor y la gloria ya están perdidos, donde el arte del engaño es algo tan normal que todos lo consideran un hecho, donde ya nada importa realmente.
Entre la oscuridad de mi propia vida, entre las oscuras magias que la sombra me proporciona. Muchos desconocen los poderes de la sombra, invisibilidad, caminar sobre paredes verticales, aparentar ser quien no eres… pero la sombra es mucho más. El kagedo te consume, se apodera de tu voluntad, se apodera de tus decisiones, y entonces tú dejas de ser tú, para ser lo que ella desea que seas. Toma tu cuerpo, pierdes tu rostro, pero es tu cuerpo quien completa las misiones, quien entre regueros de sangre y lágrimas hace bailar su katana.
Esta noche llueve tanto… Una carta con el mon imperial me pedía que llegara hasta aquí. Como siempre no hice preguntas, simplemente me dirigí hasta mi destino y aquí estoy, entre las sombras esperando a mi correo. No tengo cara, no existo, tan solo una sombra, tan solo nada… Es lo que esperan de mí, mi honor es servir a quienes defienden mis tierras, soy quien ensucia los trapos que hay que limpiar. Es un verdadero honor saber que cada uno de mis pasos representa un paso de la sombra que el sol proyecta sobre el imperio.
La noche es mi protección, y pese a la lluvia y el frió, permanezco inmóvil, esperando al correo, a que deje mi próxima misión. Tal vez odie mi forma de ser, pero quien soy yo casi lo tengo olvidado. Mis sueños e ilusiones se han roto. Ahora tan solo trabajo para dar de beber a mi alma la sangre de quienes suponen un peligro para mi tierra.
Soy la mano que nadie ve, la mano oculta, pero todos me prefieren en las sombras, pues si me vieran fuera de ellas, seria lo ultimo que verían.