La crónica de Shivitri Scarza: descubrimientos

Tras 6 años de estudio, finalmente pude comprender la magnitud de los documentos que obraban en nuestro poder. El Emperador siempre fue más astuto de lo que se pudiera imaginar. El cofre que salvamos de la Estrella de la Muerte contenían importantes documentos que podían devolvernos lo que nos pertenecía pos derecho propio. Siempre pense que fue el espíritu del Emperador quien nos había guiado para que salváramos el cofre, y era en estos momentos cuando más seguro estaba de ello.

En este tiempo, y ayudado por algunos documentos, introduje a Garlik y Seral en el manejo del sable láser, y algo en el poder del Lado Oscuro, pero yo no sabía utilizar la Fuerza, por lo que mis intentos fueron más bien vanos.

Los documentos del Emperador contenían mucha información: desde cambios próximos en la estructura funcional del imperio hasta reflexiones sobre el Lado Oscuro. De toda esta cantidad de información, había varias cosas de especial importancia. Por un lado, existía una especie de biblioteca secreta en Coruscant, muy por debajo del nivel de nieblas. Por otra parte, en uno de los documentos, se explicaba como cuando un ser que utiliza la Fuerza muere de forma improvista, su energía se disgrega por el universo, en busca de un nuevo ser que pueda recibirla.

Si estos datos eran ciertos, pueda que todo no estuviera perdido. Y si la Fuerza del Emperador hubiera pasado a otro ser, y éste pudiera restituir el Imperio? Qué clase de saber se ocultaba en la biblioteca secreta de Coruscant? Y si había sido descubierta? Cada respuesta suponía mil nuevas preguntas, por lo que tuve que meditar durante largo tiempo. Debíamos viajar a Coruscant y descubrir que secretos encerraba la biblioteca secreta, si es que aun existía.

En los 6 años que habíamos pasado en Ylesia, habíamos conseguido reunir unos cuantos créditos en previsión de posibles eventualidades. También habíamos conseguido un pequeño carguero, bastante maltrecho, y que Garlik y Seral se encargaron de poner a punto. Nuestra intención no era, en modo alguno, internarnos en el corazón de la Nueva República, sin embargo, era la voluntad del Emperador que así se hiciera.

Tan pronto como nos fue posible, y evitando levantar sospechas, preparamos nuestra partida y nos dirigimos hacia Coruscant, tomando la ruta comercial Perlemian. No queríamos despertar sospechas, por lo que lo mejor que podíamos hacer era hacernos pasar por comerciantes que buscan una oportunidad de negocio en la capital. Así lo hicimos, y así fuimos recibidos en la capital, como simples comerciantes.

Pocas cosas habían cambiado. Pero se veía la marca de la Nueva República. Las efigies del Emperador, la insignia Imperial, los monumentos conmemorativos... la grandeza del Imperio había sido erradicada. El consejo Jedi se había restablecido, aunque aun no había suficientes caballeros como para que pudiera funcionar con normalidad. El Senado volvía a funcionar como antiguamente, de forma corrupta e ineficiente.

Era ahora cuando empezaba la parte difícil. Según los escritos, existía una entrada desde el palacio imperial, reconvertido en sede del gobierno de la Nueva República. Era evidente que no podíamos entrar en el palacio imperial para buscar la entrada secreta, y en esa zona, el nivel de nieblas no es accesible. Nos llevo seis meses dar con el método adecuado, pero finalmente encontramos una entrada al pasadizo que conducía a la biblioteca secreta. Durante este tiempo buscamos una entrada a los niveles más profundos de la zona central de Coruscant, hasta que dimos con ella. Después tuvimos que movernos por ellos sin que se descubriera nuestra presencia, al mismo tiempo que encontrábamos una entrada a través de la que llegar a la biblioteca secreta. Tal y como esperaba, tuvimos que hacer la entrada, pues el Emperador siempre ha sido previsor, y solo era posible acceder desde el palacio imperial.

Una vez dentro, pude comprobar que el Emperador era más sabio de lo que nunca imaginé. En la pequeña biblioteca, había una salida secreta, cuyo destino desconocíamos. De momento teníamos que descubrir en que consistía la gran cantidad de documentos, algunos muy antiguos, que allí había. Había gran cantidad de holodiscos, datapads, tarjetas, e incluso documentos en papel. De la forma más discreta posible, recogimos el material y lo trasladamos al cuartucho en el que nos hospedábamos en los suburbios de Coruscant. Poco a poco fuimos trasladándolo todo al carguero, para poder estudiarlo con tranquilidad y detenimiento en otro lugar, más alejado de los ojos de la Nueva República.

Tras varios días de trabajo sin descanso, trasladamos los documentos al carguero. Sin embargo, antes de irnos, una duda me intrigaba, la puerta de salida, o entrada que había en la biblioteca secreta. No pude evitar la tentación e intenté abrirla. Tenía un código que había que introducir previamente. Probablemente no podría averiguarlo jamas, sin embargo algo en mi interior me impulsaba a intentarlo. Así, probé a introducir como código el nombre del maestro de nuestro Emperador, algo que ni los más cercanos sabían, pero que pude averiguar por los documentos que ya poseíamos. Tuve suerte: con un pesado sonido la puerta pareció desplazarse ligeramente. Este ruido no me permitió escuchar otro a mi espalda, que pudo haberme costado la vida. Un pequeño cañón láser había salido de una trampilla en el techo y me había disparado, pero Garlik estaba cerca y pudo destruirlo antes de que efectuara un segundo disparo, que no habría podido evitar. La herida no era grave, pero me dejaría mercado para siempre. No disponíamos de medios para curar la herida de la forma adecuada, por lo que me quedaría cojo para siempre.

Tras la puerta se encontraba el auténtico tesoro de esta cámara, un documento en el que el Emperador recopilaba todos sus conocimientos sobre el Lado Oscuro, un documento que posteriormente serviría para enseñar y entrenar a los nuevos Sith y a su guardia, así como investigaciones sobre el Holocrón Sith. Este documento tenía el suficiente valor como para que toda la flota de la Nueva República nos buscara si se descubría su existencia.

Estos datos sólo los descubrí tras estudiar concienzudamente, y arriesgando mi salud, este importante documento y los demás. El Emperador es astuto, y no fue posible comprender los documentos por separado, sino que era necesario verlos en su conjunto para poder comprender la magnitud de su significado. Encontrar el Holocrón podría suponer el resurgir del Imperio, el restablecimiento del orden galáctico... la venganza de los Sith.