La crónica de Shivitri Scarza: busqueda

Mucho fue el tiempo que necesité para comprender la importancia de lo que habíamos descubierto en aquella cripta que encerraba el secreto del Holocrón Sith. Exar Khun ya lo había buscado hacía unos 4000 años, pero sus resultados fueron infructuosos. Un Jedi lo había escondido en algún lugar, y prefirió morir antes que revelarle su paradero. Los caminos de la Fuerza son inexplicables. Resulta curioso que un simple ayudante de cámara como yo, sea quien tiene en sus manos las claves que pueden devolver el Holocrón Sith a sus legítimos dueños. Pero no precipitemos los acontecimientos que van a cambiar el devenir de la historia.

De los documentos del Emperador pude sacar importantes informaciones que marcarían nuestros próximos objetivos. Al parecer, debe existir un equilibrio entre el Lado Luminoso y el Lado Oscuro. De este equilibrio depende la existencia de la Fuerza. Siempre han existido Sith y Jedi, sin embargo su número y poder ha variado enormemente a lo largo de la historia. En los últimos años, ha aumentado el número de Jedi, y muchos de ellos se dedican a limpiar la galaxia de criminales, piratas y otra escoria, pero también matan a los Sith que encuentran en su camino. Este hecho esta produciendo un profundo desequilibrio en la Fuerza, que puede tener consecuencias muy importantes para la galaxia.

Al existir un equilibrio natural en la Fuerza, este equilibrio tiende a autoperpetuarse, de forma que si hay pocos Sith, estos serán más poderosos que los Jedi, aunque en conjunto los Jedi pueden ser más poderosos que los Sith. El equilibrio en la Fuerza, puede sufrir fluctuaciones, pudiendo dominar el Lado Luminoso o el Lado Oscuro, pero esto es sólo temporal, ya que como he dicho, siempre se tiende al equilibrio. Por esto, dado que está aumentando el número de Jedi, pero la cantidad de Sith decrece, los que nazcan acumularán gran poder. Esta es la razón por la que debemos encontrar a esos Sith antes de que los Jedi acaben con ellos, ya que el futuro del Imperio esta en sus manos.

Los años de nuestra búsqueda los pasé analizando los textos del Emperador. Procuramos mantenernos tan al margen de los acontecimientos de la galaxia como nos era posible. El Gran Almirante Thrawn siempre había deseado el gobierno imperial, los clones del Emperador no eran el auténtico Emperador, él habría sabido que hacer. Eran un simple reflejo de sus conocimientos depositados en un Holocrón, a imagen de los antiguos Jedi, un Holocrón de escaso poder en el que sólo se pueden encontrar las enseñanzas de un maestro. Nuestro destino estaba por encima de todos aquellos de restaurar un Imperio corrupto.

También encontré referencias a la Gran Biblioteca Sith, pero no podía obtener nada en claro de su existencia. En el caso del Holocrón Sith no fue tan difícil.

Después de 3 años de estudio e investigaciones, encontramos una pista. Todo éste tiempo tuvimos que vagar por la galaxia, procurando evitar estar demasiado tiempo en un mismo planeta, para no tener problemas, pero al fin sabía cual debía ser el próximo lugar que íbamos a visitar: Datomir.

Escuchar el nombre de éste planeta causaba escalofríos en aquellos que lo conocían, pues saben que es un planeta gobernado por poderosas brujas del Lado Oscuro. Sin embargo, según los documentos de Emperador, sus capacidades como visionarias podrían ayudarnos a encontrar el Holocrón Sith, y a decirnos donde nacerán o han nacido esos Sith de gran poder. No teníamos ninguna garantía de llegar con vida a Datomir, y menos aun de poder salir de allí, sin embargo teníamos fe en el espíritu del Emperador, él nos guiaría.

El viaje no fue excesivamente complicado, nadie va a Datomir por gusto. Además se puede seguir el camino Hydian, hasta un sistema próximo, y desde allí saltar hasta Datomir.

Una vez en Datomir procuramos aterrizar en el lado del planeta en el que era de noche. Nada más pisar el suelo, un escalofrío recorrió nuestras espaldas. Nuestras miradas se cruzaron al notar la extraña sensación. Había algo en aquel planeta. Vagamos por los bosques durante varios días, hasta llegar a los pies de una cordillera rocosa. Nos adentramos por uno de sus valles. La zona no parecía habitada por ninguna de las brujas del planeta. De momento no corríamos demasiado riesgo, aun así íbamos fuertemente armados. Al atardecer de ese día escuchamos algo fuera de lo normal, el llanto de un niño.

Amparados por la oscuridad de la noche y el sonido del bosque intentamos encontrar el origen del llanto. Llegamos hasta una cueva ligeramente iluminada. Nos acercamos hasta la entrada movidos por la curiosidad y atraídos de forma extraña. En su interior había una pequeña hoguera que alumbraba a una joven que sostenía en sus brazos un joven niño. Apenas tendría un año, y su madre no más de 18. Por alguna razón sentí que podíamos guardar las armas.

Avancé en la penumbra hacia la figura junto al fuego. Cuando nos vio se asustó, pidiendo que no les dañáramos. Cuando nos vio bajo la luz del fuego, saltó hacia nosotros pidiendo que la sacáramos del planeta, que salváramos a su hijo, que haría lo que fuera. Estaba desesperada, y podía verse el miedo en sus ojos.

Cuando el niño se durmió, nos explicó que estaba ocurriendo. El niño era fruto de su unión con un explorador perdido. El fue ejecutado por las demás brujas, ella pudo huir tras el parto, antes de que su hijo fuera esclavizado. Todo lo que quería es que su hijo pudiera vivir libre. El padre del chiquillo debió de haber servido en algún momento para la República, pero posteriormente abandonó el servicio y acabó en este planeta. La madre aún conservaba una tarjeta de identificación: Thanis Gul-Rah, seguridad.

Al amanecer algo despertó a Garlik. Al parecer una partida de caza estaba buscando a la prófuga. No es bueno enfurecer a las brujas de Datomir. Nos pusimos en marcha hacia la nave tan rápido como nos lo permitía el nuevo lastre y la jungla de la zona. Poco antes de llegar a la nave la joven se detuvo para sacar algo que guardaba en una bolsa de piel vieja y nos lo entregó como pago por la vida de su hijo. Sabía que les iban a alcanzar, por lo que decidió sacrificarse por su hijo. Nunca había visto tamaña muestra de valor. No teníamos más opción que llevarnos al niño y el paquete con nosotros.

Conseguimos escapar de aquel planeta pero tuvimos que dejarlo sin ninguna información, no teníamos nada nuevo y cargábamos con un niño. El crío sólo tenía un año, pero podía sentir el poder del Lado Oscuro latente en él. Quizá fue por esto y por lo que contenía el paquete por lo que nuestra misión fue todo un éxito. Aún no lo sabíamos, pero el Lado Oscuro nos estaba guiando en nuestro devenir. Habíamos encontrado la revelación definitiva.